Los Parásitos y la Respuesta Inmune


Características particulares de los parásitos.

Mecanismos efectores.

Evasión y modulación de la respuesta inmune.

Inmunopatología.

Lecturas complementarias.



Características particulares de los parásitos.

Los parásitos presentan ciertas características que hacen que la respuesta inmune no pueda ser completamente efectiva contra ellos.

Complejidad Biológica:  Los parásitos, por tratarse de organismos eucarióticos, poseen una complejidad biológica mayor que otros patógenos como bacterias o virus. Esta mayor complejidad se observa a nivel fisiológico, antigénico y estructural. Por otra parte, también por tratarse de organismos eucariotas, muchas características fisiológicas, antigénicas y estructurales (a nivel molecular y celular) son similares a las del hospedador.

Modulación de la Inmunidad: Los parásitos poseen numerosos mecanismos para modular la respuesta inmune, inhibiendo o interfiriendo el sistema inmune, impidiendo la activación de mecanismos inmunológicos que le son deletéreos y/o facilitando la aparición de mecanismos inmunológicos poco efectivos (ver más adelante).

Hipobiosis: Muchos parásitos generan durante su ciclo biológico fomas hipobióticas como quistes o pseudoquistes tisulares. Estas formas metabólicamente poco activas pueden permanecer en el hospedador sin estimular una respuesta inmune importante durante mucho tiempo. De este modo, mantienen parasitemias residuales (T. cruzi) o negativas (T. gondii), que pueden ser reactivadas luego de determinadas modificaciones fisiológicas del hospedador, como inmunosupresión.

Movilidad: Los parásitos que poseen movilidad pueden desplazarse evadiendo una respuesta inmune localizada (por ejemplo, inflamatoria).

Localización: En algunos parásitos la localización en el hospedador impide o dificulta la aparición de una respuesta inmunológica eficaz. Un ejemplo típico es la localización ocular de parásitos como Toxoplasma gondii o Toxocara canis.



Mecanismos efectores.

Durante la infección parasitaria se pueden activar todos los distintos efectores del sistema inmune. Sin embargo no todos los sistemas efectores son igualmente eficaces contra los diiferentes parásitos. En términos generales, la respuesta celular, o Th1, es eficaz contra parásitos intracelulares y la respuesta humoral, o Th2, es eficaz contra parásitos extracelulares. En el caso de helmintos, dado su tamaño y complejidad estructural, solo la respuesta celular mediada por anticuerpos (Th2) suele ser eficaz. Sin embargo esta eficacia de la respuesta celular mediada por anticuerpos suele estar restringida a formas juveniles o inmaduras.

A continuación se mencionan los distintos efectores del sistema inmune, indicando resumidamente su acción y algunos ejemplos en los cuales su participación en la respuesta inmune puede ser importante para la resolución de alguna infección parasitaria.

 

Macrófagos:  Son capaces de eliminar parásitos protozoarios mediante la producción de radicales reactivos de O2 y NO. Tienen un rol como células presentadoras de antígenos (CPA).

 

Linfocitos T citotóxicos (Tc): Activados por CPA y IL-2, pueden matar células infectadas mediante perforinas. La acción de linfocitos Tc facilita la eliminación de parásitos que infectan células no fagocíticas (CMH I).

 

Células asesinas naturales (NK): Estos linfocitos citotóxicos pueden eliminar células infectadas o alteradas sin restricción CMH. Su acción es importante al comienzo de una infección cuando no se ha establecido todavía una respuesta específica.

 

Citotoxicidad celular mediada por anticuerpos: Los macrófagos/monocitos, neutrófilos, eosinófilos, basófilos y mastocitos pueden ejercer su actividad citotóxica sobre parásitos que han sido obsonizados por anticuerpos específicos.

 

Anticuerpos: Los anticuerpos, como efectores centrales de la respuesta humoral (Th2) participan en una gran cantidad de mecanismos efectores como, principalmente sobre parásitos extracelulares. Tiene función de aglutinación, obzonización, activación del complemento, neutralización de toxinas parasitarias, inhibición de enzimas o bloqueo de receptores parasitarios y activación de la respuesta citotóxica mediada por anticuerpos.

 

Ejemplos de diferentes tipo de respuesta en infecciones parasitarias:

Respuesta Th1

En general es considerada necesaria para la resolución de infecciones con parásitos intracelulares.

IFN-g y TNF-a tienen un efecto protector contra la infección con Leishmania major, mientras que IL-4 exacerba la enfermedad.

El bloqueo con anticuerpos a-INF-g exacerba la infección con parásitos intracelulares que infectan células no macrofágicas como: Eimeria, Toxoplasma, Cryptosporidium y Tripanosoma cruzi.

Ratones “Knock out” del gen de la iNOS presentan una exacerbación de la infección con T. cruzi.

La producción de NO ha sido correlacionada con la mortalidad de Leishmania, Schistosoma y E. multilocularis, así como con la resistencia a F. hepática.

Citokinas de tipo Th1 también pueden tener un efecto favorable durante ciertos estadíos de la infección a helmintos como en el estadío pulmonar de la infección con S. mansoni.

 

Respuesta Th2

En general es considerada necesaria para la resolución de infecciones con parásitos helmintos.

Los eosinófilos se pueden unir a la superficia opsonizada (IgE, IgG) de algunos helmintos (Trichinela spiralis, Schistosoma) provocando daño o destrucción de los parásitos. Este efecto puede ser contrarrestado experimentalmente por inoculación de anticuerpos a-IL-5.

El bloqueo de la IL-4, inhibe la protección contra la re-infección con Heligmosomoides polygyrus.

El tratamiento de ratones infectados con Strongiloides o Angyostrongylus con a-IL-5 favorece la sobrevida de las larvas en pulmón y cerebro.

Ratones “Knock out” para el gen de la IL-5 pierden la capacidad de ser “inmunizados” contra filarias.

Líneas de ratones con tendencia a respuestas Th2 (BALB/k) resuelven favorablemente la infección con Trichuris muris, mientras que líneas altamente productoras de INFg (B10.BR) desarrollan infecciones crónicas.



Evasión y modulación de la respuesta inmune.

Las infecciones parasitarias han evolucionado junto con sus hospedadores en un proceso de coevolución. Durante este proceso, el sistema inmune puede ser considerado como la interfase de contacto más importante entre el parásito y su hospedador. De este modo, la infecciones parasitarias suelen generar una respuesta inmune que en la mayoría de los casos no es completamente deletérea para el parásito, impidiendo la erradicación completa del mismo. Por otra parte, muchos de los mecanismos inmunes que se desarrollan durante una infección parasitaria pueden también ser deletéreos para el hospedador y estar asociados a la patología de la parasitosis (ver inmunopatologia). Todo esto se debe a que los parásitos han evolucionado seleccionando mecanismos que les permiten escapar y o modular la respuesta inmune. Entre estos mecanismos se pueden mencionar:

Producción de sustancias supresoras de la respuesta inmune.

Producción de sustancias que neutralizan la respuesta inmune.

Producción de sustancias que modulan la respuesta inmune.

Mecanismos de evasión de la respuesta inmune:

Descarte de antígenos altamente reactivos / Producción de antígenos fugaces.

Producción de antígenos solubles.

Variación antigénica.

Seclución física.



Inmunopatología.

Debido a las características biológicas propias de los parásitos y al hecho que han coevolucionado con sus hospedadores, en muchas oportunidades la respuesta inmune generada por una infección parasitaria suele ser más deletérea para el hospedador que para el parásito. De esta manera durante la historia natural de la infección se seleccionan cepas que estimulan menos la respuesta inmune, lo cual puede ser ventajoso tanto para el parásito como para el hospedador.

Algunas de las reacciones inmunes, que afectan al hospedador, más comunes en infecciones parasitarias son las reacciones de hipersensibilidad.

 

Hipersensibilidad tipo I (inmediata).

Se produce por la fijación de antígenos a moléculas de IgE unidas a mastocitos y basófilos por su receptor específico. El contenido liberado de los gránulos tiene efecto vasodilatador causando rubor y edema y permitiendo la infiltración de la zona por neutrófilos, macrófagos y eosinófilos. También se induce la contracción de la musculatura lisa. La hipersensibilidad tipo I es responsable de las manifestaciones clínicas en infecciones con larvas migrantes, de manifestaciones sistémicas asociadas a la infección con Trichinella y probablemente de algunos síntomas intestinales en infecciones con nematodos.

Hipersensibilidad tipo III (por complejos inmunes).

Se debe a la presencia de exceso de anticuerpos IgG y de sus antígenos específicos. Los inmunocomplejos formados en solución pueden depositarse sobre tejidos e inducir daño en los mismos mediante la destrucción de membranas por el complejo C5-9. Los factores C5a, C3a y C4a atraen, activan y degranulan mastocitos y neutrófilos generando una severa inflamación local. La hipersensibilidad tipo III es responsable de la patología renal en la malaria y la esquistosomosis y en la patología cerebral en malaria. También ha sido asociada a síntomas de la Enfermedad de Chagas y de la triquinosis.

Hipersensibilidad tipo II (citotóxica).

Se produce por la fijación de anticuerpos IgG (o IgM) sobre células infectadas que presentan antígenos específicos en su superficie, generando la destrucción de las mismas mediante el complemento. La hipersensibilidad tipo II es parcialmente responsable de la anemia asociada a malaria, babesiosis y leishmaniosis y de la neumonía de la esquistosomosis. Este mecanismo también se ha asociado con la miocarditis de la Enfermedad de Chagas, aunque existe una controversia entre esta hipótesis y la hipótesis autoinmune.

Hipersensibilidad tipo IV (tardía).

Se encuentra asociada a una respuesta del tipo celular. Fundamentalmente se debe a la liberación en forma local de citoquinas de tipo Th1 que atraen y activan macrófagos, células asesinas naturales, linfocitos citotóxicos y neutrófilos. La reacción granulomatosa producida puede dañar los tejidos circundantes. Esta sensibilidad es la responsable de la patología hepática en la esquistosomosis, los granulomas producidos por las larvas migratorias, las inflamaciones asociadas a leishmanias y probablemente de las lesiones cardíacas en la Enfermedad de Chagas.



Lecturas complementarias.

PDF Document  Some Aspects of Protozoan Infections in Immunocompromised Patients - A Review. Marcelo Simão Ferreira, Aércio Sebastião Borges.

PDF Document  Immunopathology of intestinal helminth infection. PAUL GARSIDE, MALCOLM W.KENNEDY, DEREK WAKELIN, CATHERINE E.LAWRENCE.

PDF Document  The immunopathology of experimental visceral leishmaniasis. Paul M. Kaye, Mattias Svensson, Manabu Ato, Asher Maroof, Rosalind Polley, Simona Stager, Soombul Zubairi, Christian R. Engwerda.

PDF Document  Immunopathology of Chagas Disease. Zilton A Andrade.

PDF Document The war between the malaria parasite and the immune system: immunity, immunoregulation and immunopathology. K. ARTAVANIS-TSAKONAS, J. E. TONGREN, E. M. RILEY.

PDF Document Concepts in Immunology and Diagnosis of Hydatid Disease.  Zhang W, Li J, . McManus DP.

PDF Document Basic and Applied Immunology in Cestode Infections: from Hymenolepis to Taenia and Echinococcus. Akira Ito.

PDF Document  Antigenic variation in African trypanosomes: monitoring progress. Richard McCulloch.

PDF Document  Immune Responses in Hookworm Infections. Aex Loukas, Paul Prociv.