Isospora belli


Ciclo biológico.

Patología.

Diagnóstico.


 

Ciclo biológico

Isospora belli es un protozoo del phylum Apicomplexa, clase Sporozoa, subclase Coccidia.

Los miembros del género Isospora pueden completar su ciclo de vida en un solo hospedador, pero algunos pueden involucrar hospedadores paraténicos.


Otros agentes que pueden producir coccidiosis intestinal en el hombre son Cryptosporidium sp. y Sarcocystis hominis.

 

Comparación entre coccidios:

 

 

Isospora belli

Crypstosporidium sp

Sarcocystis hominis

Ciclo biológico

monoxénico

monoxénico

indirecto

hospederos

hombre

gran variedad de vertebrados

vaca y cerdo (definitivo)

hombre (intermediario)

Mec. inf. p/hombre

fecalismo

fecalismo

carnivorismo

Hábitat

intestino

intestino y otros tejidos (pulmón, etc.)

intestino

Formas diagnósticas en heces de hombre

ooquiste

ooquiste

esporoquiste

 


 

Patología

La infección por I. belli fue descripta por primera vez en el hombre en 1915 y fue considerada una rara enfermedad hasta que resurge con el advenimiento del SIDA en la década del 80. Actualmente se la considera un parásito emergente y también un marcador de SIDA.

La distribución de la infección es cosmopolita, pero es más frecuente en los lugares con climas tropicales y subtropicales donde las condiciones son óptimas para la esporogonia.

Las prevalencias en Hispanoamérica oscilan entre 1- 10%, aumentando significativamente en los brotes epidémicos.

El patrón de la enfermedad clínica depende de la competencia del sistema inmune, de la virulencia y del número de parásitos.

En el hombre I. belli se localiza en las células de la mucosa del intestino delgado, dando lugar a un proceso inflamatorio y síndrome febril, que habitualmente son leves. Sin embargo, en determinados casos puede llegar a producir necrosis de mucosa y submucosa. No se conocen los mecanismos por los cuales se produce el daño pero podría ser por efecto mecánico debido a la destrucción de la capa superficial de la mucosa, asociada al ciclo del parásito (de modo similar a lo que ocurre en la  giardiasis y criptosporidiosis). La destrucción de las células puede resultar en la liberación de mediadores que explicarían el sindrome febril y la reacción inflamatoria.

En el hospedador  inmunocompetente  el período de incubación es menor a 15 días y la infección suele limitarse al intestino delgado.

La enfermedad es más grave en niños y adolescentes que en el hospedador adulto.

Los síntomas incluyen diarrea, esteatorrea, dolor de cabeza, fiebre, dolor abdominal, malestar, vómitos, deshidratación y pérdida de peso corporal.

La infección puede presentarse como una diarrea aguda o crónica, con períodos de intermitencia (sin tratamiento puede durar meses e inclusive años). Es común la recurrencia. Las heces son esteatorreicas y sin sangre. En las infecciones intensas hay una severa malabsorción.

Es característica la eosinofilia sanguínea, inclusive en pacientes asintomáticos que puede alcanzar valores del 50%. En el 75% de los pacientes se encuentran cristales de Charcot Leyden en heces.

 

En el hospedador inmunosuprimido (SIDA u otra causa de  inmunosupresión endógena o exógena) la parasitosis es  mucho más frecuente y grave, y puede llevar a la hospitalización del paciente. Se han comunicado diarreas intensas con más de 20 deposiciones por día.  El daño producido  en el intestino delgado puede afectar submucosa y lámina propia. Puede haber diseminación de la infección  hacia el intestino grueso así como a otros sitios extraintestinales (nódulos linfáticos mesentéricos, traqueobronqueales, periaórticos y de mediastino; hígado, bazo y conducto biliar).


 

Diagnóstico

Hemograma: eosinofilia característica. La infección por I. belli es prácticamente la única protozoosis que produce eosinofilia  en el ser humano.

 

Las muestras que pueden llegar al laboratorio para el diagnóstico de isosporiasis son: biopsias, heces (frescas o seriadas) y aspirado duodenal.

Biopsias:

Examen parasitológico de heces (frescas o seriadas):

Los métodos de enriquecimiento (sedimentación) recomendados son el de Sheather y el de Ritchie.

Pueden usarse tinciones húmedas (lugol), y permanentes (Giemsa y coloraciones ácido resistentes) para favorecer la visualización de la pared del ooquiste que en una observación en fresco es a veces dificultosa.

En las coloraciones ácido resistentes, los colorantes precipitan alrededor de la pared del ooquiste y la limitan favoreciendo su visualización mientras que los esporoblastos y el cigoto se tiñen de color rosa.

En la coloración de Giemsa, los ooquistes, los esporoblastos y el cigoto se observan de color azul pálido.

Los ooquistes también pueden ser diagnosticados por la técnica de fluorescencia directa con auramina rodamina donde se observan de color amarillo fuerte.

Los ooquistes de Isospora belli exhiben autofluorescencia cuando son iluminados con luz ultravioleta a una longitud de ondade 330-380 nm (microscopio de epifluorescencia), lo que constituye otro método de diagnóstico en heces.