Diagnóstico de Enteroparásitos
El parásito es un ser vivo que vive a expensas de otro organismo de distinta especie obteniendo de éste sus nutrientes y morada y al cual puede producirle daño. Dentro de los muchos organismos que pueden parasitar al ser humano encontramos a los ENTEROPARÁSITOS cuyo hábitat lo constituye el intestino del hombre.
Los parásitos no constituyen flora normal en el ser humano y cuando ingresan a un organismo será considerado como un agente extraño, por lo tanto el individuo parasitado pondrá en juego todos los elementos necesarios para eliminarlos. Por su parte el parásito tratará de sobrevivir en este medio hostil. Se establece entre ellos una RELACIÓN HOSPEDERO-PARÁSITO que termina en: a) una infección parasitaria si el paciente no presenta signos ni síntomas de la enfermedad, b) una enfermedad parasitaria o c) una erradicación total del parásito. De acuerdo con esto consideramos a los parásitos como agentes potencialmente patógenos que deben ser eliminados para evitar su propagación en la naturaleza.
El diagnóstico de los parásitos intestinales se realiza por métodos directos que consisten en el hallazgo e identificación de los mismos. Las muestras destinadas a tales fines deben llegar al laboratorio parasitológico en un estado que permita su correcta identificación.
Para diagnosticar los enteroparásitos la muestra a examinarse es la materia fecal, la que puede ser recogida de varias maneras:
- MATERIA FECAL recogida luego de administrar un purgante salino
: El paciente debe realizar una dieta que consiste en no ingerir durante 2 días verduras de hoja, cítricos ni legumbres. La noche anterior al día del análisis tomará una purga salina ( no oleosa). A la mañana siguiente el paciente deberá recoger la 2° deposición y enviarla rápidamente al laboratorio.- MATERIA FECAL recogida en forma seriada con conservantes
: No es necesario realizar una dieta previa. El paciente debe recoger una pequeña cantidad de materia fecal de todas las deposiciones que realice durante 8 días consecutivos que irá colocando en un frasco con conservante ( formol 5%, formol 10%, SAF, etc).- MATERIA FECAL recogida en forma espontánea
: Si el paciente presenta una diarrea muy importante, deposiciones líquidas, heces con moco y sangre y NO está tomando ningún antidiarreico como carbón, crema de Bismuto, hierro, sustancias baritadas, se podrá analizar una muestra de materia fecal que deberá ser remitida lo antes posible al laboratorio. Rara vez se analizan muestran espontáneas de heces formadas.Estas formas de recolección presentan ventajas y desventajas que deberán tenerse en cuenta en el momento de elegir una para darle al paciente. Cualquiera sea la forma de recolección, todas las muestras son procesadas de la misma forma.
Examen Parasitológico.
Las muestras de materia fecal remitidas al laboratorio deberán homogeneizarse. En el caso de heces formadas puede agregarse agua o solución fisiológica hasta llegar a la consistencia deseada.
Con la materia fecal en estas condiciones se realizará en primer lugar un "Examen microscópico directo" con objetivos de 100x y 400x aumentos para la búsqueda de trofozoítos, quistes, ooquistes, huevos y/o larvas de enteroparásitos. Esta observación microscópica puede hacerse con o sin coloraciones húmedas como eosina, azul de metileno, lugol, etc.
En segundo lugar se puede agregar un "Enriquecimiento de la materia fecal" con el objeto de concentrar en un volumen menor de la misma elementos parasitarios que se encuentran dispersos en un volumen mayor de heces. Para finalizar el análisis se realiza el "Examen macroscópico" de la materia fecal que consiste en un tamizado de la misma para el hallazgo e identificación de macroparásitos.
Con la materia fecal inicial o la obtenida luego del enriquecimiento se pueden preparar extendidos que serán fijados y teñidos con coloraciones específicas según el parásito que se quiera investigar.
La materia fecal recogida luego de la administración de un purgante salino lleva sólo 2 días de recolección por lo tanto se llega más rápido al diagnóstico, pero presenta el inconveniente de que no puede realizarse en personas que presenten dolores intestinales, diarrea y en todos los casos en que estén contraindicados los purgantes. Por otra parte, la muestra debe ser procesada lo más rápido posible desde su obtención. Tiene como ventajas que permite ver la movilidad de los protozoarios y se logra una mejor visualización de los macroparásitos ya que por la dieta en el tamizado aparecen muy pocos restos.
La heces recogidas en forma seriada pueden aplicarse a cualquier tipo de paciente y si tenemos en cuenta que la eliminación de quistes y/o huevos muchas veces no es continua, al recoger durante 8 días aumenta la posibilidad de recuperar los parásitos. Podríamos considerar como desventajas que es tediosa la recolección por parte del paciente y por otro lado al no tener la necesidad de realizar una dieta que contenga pocos residuos, se hace más complicado el tamizado de la materia fecal ya que encontraremos muchos restos que en algunos casos pueden interferir o dificultar la observación de macroparásitos. Por otro lado el formol inmoviliza a los protozoarios y aunque muchos conservan su morfología típica lo cual hace posible su diagnóstico, otros como Entamoeba histolytica y Trichomonas hóminis la pierden, lo cual hace imposible su identificación en este tipo de muestras.
Para completar el análisis parasitológico es conveniente realizar un HISOPADO ANAL SERIADO. Esta es una técnica específica para la detección de Enterobius vermicularis que es un nematelminto cuya hembra coloca los huevos en las márgenes del ano y no en la luz intestinal; esto hace que los exámenes micro y macroscópicos de materia fecal presenten una baja sensibilidad para este parásito. Para realizar este tipo de hisopado se entregan aproximadamente 8 gasas estériles y un frasco con conservante (formol 10%). El paciente, a la mañana apenas se levanta y sin higiene previa deberá pasar una gasa seca por la zona perianal y colocarla en el frasco con líquido conservador. Una vez que el material llega al laboratorio el líquido se centrífuga, descartando el sobrenadante hasta agotarlo. En el sedimento se buscarán con 100x y 400x aumentos los huevos del parásito.
Restos no Parasitarios.
Llamamos restos no parasitarios a una gran cantidad de elementos, de origen endógeno o exógeno, que pueden estar presentes en la materia fecal. En algunos casos su presencia es normal y en otros puede estar asociado a determinadas patologías.
En un análisis parasitológico, la importancia de reconocer los restos no parasitarios radica simplemente en no confundirlos con los parásitos.
Entre la gran cantidad de restos que pueden aparecer en una materia fecal encontramos:
Tejido conjuntivo: Al microscopio sus fibras se entrecruzan en una red muy fina. El tejido conjuntivo de la carne cocida es atacado en el estómago y por el jugo pancreático, en tanto que si está crudo sólo es atacado en el estómago. La aparición de fibras intactas en la heces puede estar asociado a una deficiencia gástrica o una evacuación demasiado rápida.
Carne: Las fibras musculares están unidas por trabéculas conjuntivas y su degradación por enzimas proteolíticas sólo es posible después de la degradación de esta cubierta conjuntiva. Las fibras de carne insuficientemente digeridas son de tamaño variable, de forma rectangular de ángulos bien marcados, de color marrón y presentan una neta estriación doble, longitudinal y transversal. Las fibras de carne bien digeridas presentan formas más redondeadas, de color marrón más claro a amarillo pálido y sin estrías. También se pueden observar morfologías intermedias (con algunas esquinas redondeadas y otras en ángulo recto) correspondientes a fibras semidigeridas.
Grasas:
Grasas neutras aparecen como glóbulos muy refringentes.
Ácidos grasos aparecen con aspecto de finas agujas a veces agrupadas en masas.
Elementos vegetales:
Almidón: se presenta en células de reserva amilácea constituyendo lo esencial de la masa de los tubérculos y raíces comestibles, así como en los granos de las leguminosas. El grado de digestión del almidón se determina por la coloración que toma con el colorante lugol, que varía del azul oscuro, cuando el almidón está intacto, al rosa pálido, cuando está totalmente digerido, pasando por tonos de marrón para los otros estadíos de degradación.
Almidón crudo: se presenta bajo la forma de granos organizados en capas concéntricas alrededor de un hilo excéntrico con gran refringencia.
Celulosa no digerible: su presencia en las heces no indica patología, pero su morfología puede conducir a diagnósticos erróneos. Por ejemplo los vasos espiralados de legumbres verdes aparecen como resortes cuando están de perfil y de frente se presentan como elementos redondeados de doble contorno cuyo interior puede estar lleno o vacío.
También encontramos los pelos vegetales, alargados, rígidos de paredes gruesas y muy refringentes presentando en el medio un canal medular. Los restos de pólenes y esporas de hongos con estructuras semejantes a huevos de parásitos es importante distinguir. Los tejidos de revestimiento de los vegetales aparecen con formas complejas como por ejemplo las células en empalizada.
En material fecal también suelen encontrarse cristales:
Cristales de oxalato de calcio cuya presencia en grandes cantidades puede significar una insuficiencia en el ataque gástrico (deficiencia en la secreción o tiempo de permanencia demasiado breve).
Cristales de fosfato amónico-magnésico los que aparecen por contaminación de las heces por orina o putrefacción albuminoide.
Cristales de Charcot-Leyden o agujas de brújula. Provienen de la destrucción de los eosinófilos y testimonian un estado alérgico de la propia mucosa intestinal sin estar necesariamente asociado a una hipereosinofilia sanguínea.
También suelen aparecer células endógenas como los leucocitos, los que pueden observarse aislados con morfología conservada o alterados o en grupos denominados piocitos. En una materia fecal también se pueden encontrar hematíes y células epiteliales de distinto tipo. Las células del epitelio anal son poliédricas, alargadas, poco refringentes y con núcleo alargado u ovoide y gruesas granulaciones, mientras que otras células de la mucosa intestinal pueden aparecer redondeadas o alargadas.
Sería imposible enumerar y reconocer todos los restos no parasitarios que pueden aparecer en una materia fecal y además muchos de ellos se destruyen apareciendo bajo la forma de detritus. Lo importante es saber que estos restos constituyen el fondo donde vamos a buscar a los verdaderos parásitos.