Trichomonas vaginalis
 


Morfología.

Ciclo biológico.

Patología.

Diagnóstico.



Morfología

Trichomonas vaginalis es un parásito cosmopolita que vive en el tracto urogenital (vagina y uretra de la mujer y en la próstata, vesículas seminales y uretra del hombre). Se divide por fisión binaria y se desplaza con facilidad por todas direcciones con movimientos de rotación y balanceo mediado por flagelos.

Tiene aspecto piriforme, con un tamaño de 7-23 m de longitud por 5-12 m de ancho.

Presenta un citostoma.

Presenta 4 flagelos anteriores libres y un quinto sobre la membrana ondulante que es más corta que en las otras especies.

Tiene un axostilo prominente que emerge por el extremo posterior del cuerpo.

No genera quistes.

 

 



Ciclo biológico

Tiene un ciclo monoxénico. La transmisión ocurre fundamentalmente por contacto sexual. El trofozoito es muy sensible a las condiciones medioambientales y sobrevive poco en el medio externo. Se ha informado transmisión por medio de prendas intimas húmedas, toallas y esponjas húmedas de las cuales se han podido recuperar parásitos en cultivos. También se puede adquirir la parasitosis en piletas y baños termales.

En la orina el parásito puede sobrevivir hasta 24 hs y se los puede encontrar en el sedimento.

La acidez de la vagina normal (pH 4 - 4.5) desfavorece la infección. Sin embargo, cuando el parásito se instala, tiende a alcalinizar el flujo (pH 5 - 6). Las Trichomonas se alimentan de bacterias y leucocitos y son fagocitadas por macrófagos.



Metabolismo
 


 

Patología

El parásito no puede vivir sin estrecha asociación con el tejido vaginal, uretral o prostático. La colonización de estos epitelios causa descamación de los mismos, infiltración leucocitaria, inflamación y aumento de las secreciones, que pueden ser de color verde o amarillo, espesa y de mal olor (leucorrea). El orificio uretral, glándulas vestibulares y clítoris aparecen intensamente inflamados.

Este cuadro inflamatorio se revierte cuando la enfermedad pasa de la fase aguda a la crónica. Las secreciones pierden su aspecto purulento, disminuyen las infiltraciones leucocitarias. Mejora el estado del epitelio vaginal y se reestablece la flora bacteriana mixta.

En el hombre la infección es generalmente asintomática y suele presentar uretritis o prostatitis irritativa.

 

Sintomatología:

La presencia de síntomas es mas común en el paciente femenino. Las variadas formas clínicas de la enfermedad dependen de la virulencia y el número de parásitos.

En la mujer existen tres formas de presentación clínica:

Asintomática. Estudios epidemiológicos han demostrado que un 10 a 50 % de mujeres infectadas no presentan síntomas. Generalmente en estos pacientes existe un bajo recuento de parásitos. Así estos individuos se transforman en portadores sanos.

Subclínica

Vulvovagintis, esta es la forma más frecuente. Tiene evolución aguda o crónica. El período de incubación varia de 4 a 28 días. El cuadro clínico clásico se manifiesta en las mujeres con:

 



Diagnóstico

Las manifestaciones clínicas no son confiables para efectuar un diagnóstico preciso, ya que no siempre aparecen, no son específicas. Esto, sumado a la presencia de una población de pacientes asintomáticos, hace que el diagnóstico esté basado en algún método de demostración de la presencia del parásito: