Trypanosoma brucei
Ciclo de
vida y Morfología.
Patología.
Diagnóstico.
El ciclo comienza cuando una mosca tse-tse toma sangre de un mamífero infectado e ingiere formas tripomastigotas redondeadas ("stumpy") del parásito.
Este se diferencia a una forma alargada conocida como tripomastigota procíclico, en el intestino medio del insecto.
Las formas procíclicas se multiplican en el intestino medio y posterior y luego de dos semanas los parásitos migran a la glándula salival de la mosca.
Alli el parásito se fija al epitelio de la glándula y se diferencia a la forma epimastigota que sigue multiplicándose. En esta etapa se cree que puede haber intercambio genético entre células de epimastigotes aledaños, a modo de reproducción sexual, al menos en una ínfima población de parásitos.
En dos a cinco días los epimastigotes terminan por diferenciarse a tripomastigotes metacíclicos, que constituyen la forma infectiva.
Estos tripomastigotes son introducidos en el torrente sanguíneo del mamífero junto con la saliva de la mosca en el momento de la picadura.
En sangre, el tripomastigote (alargado o "slender") se multiplica por fisión binaria longitudinal, es circulante y no produce infecciones intracelulares.
La parasitemia aumenta rápidamente hasta que el sistema inmunológico del paciente controla momentáneamente la proliferación. Los tripomastigotes están cubiertos por una densa capa de glicoproteínas antigénicas (VSG), de membrana plasmática. Cuando la parasitemia llega a un mínimo, una pequeña población de parásitos empieza a proliferar nuevamente. Esta población está constituida por clones celulares que han logrado expresar una nueva VSG en su superficie con nuevas propiedades antigénicas, lo que les permite evadir el sistema inmunológico. Este fenómeno se conoce como "variación antigénica". Estas oleadas de parasitemia son características de la enfermedad y se producen con picos cada 7-14 días. Cuando la parasitemia es muy elevada se encuentran parásitos en sangre, linfa e incluso en fluido cerebro-espinal.
Una pequeña población de tripomastigotes sufren una diferenciación a la forma redondeada o "stumpy". Estos organismos conservan la forma básica de un tripomastigote pero son más cortos y anchos, poseen todavía la membrana ondulante, pero su flagelo no emerge de ella, perdiendo movilidad. No son replicativos.
Esta es la forma infectiva para la mosca y la que reestablece el ciclo si es ingerida por el insecto.
La enfermedad del sueño o tripanosomiasis africana es provocada por tripanosomas del complejo Trypanosoma brucei del cual existen tres subespecies:
- Trypanosoma brucei brucei: no infectiva en humanos pero causante de graves perjuicios económicos por afectar al ganado vacuno (enfermedad conocida como nagana).
- Trypanosoma brucei gambiense: causante de afecciones graves en humanos, en Africa Centro-Occidental.
- Trypanosoma brucei rhodesiense: causante de afecciones humanas graves, fulminantes, en África Centro-Oriental. Se lo considera una variante de T. b. brucei y como tal infecta a los mismos animales (ganado vacuno y venados autóctonos). Dado que las especies de Glossina de esta región tienen preferencia por estos animales constituyen el reservorio natural de la enfermedad y complica su erradicación.
La tripanosomiasis causada por T. b. gambiense tiene un curso largo y crónico, siendo fatal luego de la invasión del sistema nervioso central, lo cual ocurre luego de varios años.
Luego que el hospedero es infectado por una mosca, se produce un chancro en la región de entrada que se desarrolla en pocos días y se resuelve espontáneamente al cabo de dos semanas. Los tripomastigotas pasan al torrente sanguíneo donde se multiplican, permaneciendo por meses en baja parasitemia, asintomáticamente.
La detección del protozoo es dificultosa. Este es el comienzo del estadio I de la enfermedad y en esta etapa puede revertir espontáneamente.
La parasitemia aumenta y la sintomatología se evidencia cuando hay invasión de nódulos linfáticos. Las olas de parasitemia descriptas anteriormente coinciden con picos febriles y sudoración nocturna, dolor de cabeza y muscular, seguidos de períodos asintomáticos. En los períodos febriles el parásito puede ser visto con facilidad en frotis de sangre.
El estadio II comienza con la invasión del sistema nervioso central. Esto va acompañado de cambio de personalidad, meningoencefalitis, apatía, confusión, fatiga y somnolencia, terminando en coma y muerte, frecuentemente producida por infecciones secundarias, debido a la inmunosupresión concomitante. Estos últimos síntomas son responsables del nombre de la enfermedad.
La tripanosomiasis causada por T. b. rhodesiense tiene un curso corto, agudo, pudiendo causar la muerte en pocos meses. Transcurre con parasitemias más elevadas y la invasión del sistema nervioso ocurre mucho más rápidamente. La muerte puede ocurrir al principio del estadio II, probablemente sin relación con el daño neurológico.
Incidencia: existen 55 millones de personas en riesgo de contraer la enfermedad en 36 países del África Sub-Sahariana y al menos 300 000 infectados, cifra que se incrementa con 50 000 nuevos casos por año.
Vectores: El vector de la enfermedad es la mosca tse-tse, nombre vulgar que agrupa a insectos del género Glossina. G. morsitans es la especie transmisora en África Centro-Oriental (T. b. rhodesiense, T. b. brucei) mientras que G. palpalis transmite T. b. gambiense en el Oeste. Tanto la hembra como el macho son hematófagos, por lo que ambos son igualmente importantes en la dispersión de la enfermedad.
Ciclos febriles, agrandamiento de nódulos linfáticos, especialmente en la parte posterior del cuello, salpullido eritematoso y retardo en la sensación de dolor.
El diagnóstico definitivo depende de la demostración de la presencia del parásito en sangre, linfa y líquido cefalorraquídeo, lo cual se lleva a cabo mediante la observación de frotis teñidos con M.G.G o Giemsa. Aunque el uso de métodos indirectos no sería necesario por la alta parasitemia, existen ensayos (ELISA) que pueden ser utilizados, fundamentalmente para el control o seguimiento post-medicación.
The population genetics of Trypanosoma brucei and the origin of human infectivity. A. McLeod, A. Tait, M. Turner.
Antigenic variation in African trypanosomes: monitoring progress. Richard McCulloch
The challenge of Trypanosoma brucei gambiense sleeping sickness diagnosis outside Africa. Lejon V, Boelaert M, Jannin J, Moore A, Buscher P.