ALGUNAS DEFINICIONES ÚTILES PARA EL FUTURO
- CLASIFICACIÓN SEGÚN VALOR INTRÍNSECO
- 1. Medicamentos de eficacia demostrada y posible primera elección en situaciones comunes:
- 2. Medicamentos de eficacia demostrada, pero no de primera elección, o bien con indicaciones limitadas:
-
3. Medicamentos que, según los resultados de ensayos clínicos y
estudios farmacoepidemiológicos, tienen una relación beneficio/riesgo
desfavorable:
-
4. Medicamentos irracionales, bien porque se trata de una combinación a
dosis fijas cuya eficacia no ha sido demostrada, o porque se trata de
una combinación a dosis fija con un principio activo eficaz acompañado
de uno ineficaz pero aparentemente inofensivo (4a), o bien de formato
inadecuado (4b):
-
5. Medicamentos de eficacia no demostrada o suficientemente contrastada
("dudosa" en la vieja clasificación), y/o con efectos indeseados
desconocidos o mal estudiados, o con efectos indeseados menores:
-
6. Medicamentos irracionales, con los que la relación beneficio/riesgo
es desfavorable, y por este motivo no tienen indicaciones médicas
justificadas:
-
7. Hay un séptimo grupo (NP, no procede), que incluye los productos que
no son medicamentos pero son de venta en farmacias y son habitualmente
incluidos en estadísticas de consumo como las producidas por IMS (por
ejemplo, leche en polvo).
- Limitaciones de la clasificación según valor intrínseco
Los medicamentos son mezclas de diversos componentes. De éstos, se
espera acción farmacológica de algunos (principios activos), y hay otros
que son incluidos con el fin de mejorar alguna característica
organoléptica, la conservación, la biodisponibilidad, etc.
(excipientes). Un mismo fármaco (concepto equivalente al de principio
activo en este contexto) puede ser comercializado en diversas marcas
comerciales. Una misma marca comercial puede estar comercializada en
diversas formas farmacéuticas. Cada forma farmacéutica puede tener
diversas presentaciones o formatos.
Principio activo: es el fármaco o fármacos con supuesta o posible acción farmacológica contenidos en un medicamento.
Marca comercial: nombre comercial de una especialidad
farmacéutica. Puede haber diversas marcas comerciales del mismo
principio activo, todas ellas con la misma presentación (por ej.,
diversas marcas comerciales de cápsulas de 500 mg de amoxicilina).
Presentación: una misma marca comercial puede adoptar
diversas presentaciones, según la forma farmacéutica necesaria para cada
vía de administración (por ej., una misma marca de amoxicilina puede
presentarse en forma de cápsulas de 250 mg, cápsulas de 500 mg, jarabe,
ampolleta para inyección intramuscular, etc.).
Para numerosas especialidades farmacéuticas incluidas en las listas, no
se dispone de toda la información necesaria para determinar su valor
intrínseco. Es necesario incluir la siguiente información:
- Nombre comercial
- Composición (nombre de cada principio activo y cantidad por unidad).
- Tipo de unidad (cápsulas, comprimidos, pomada, ampollas, sobres, etc.).
- Formato: cantidad de unidades contenidas en cada envase.
CLASIFICACIÓN SEGÚN VALOR INTRÍNSECO
En los años setenta se desarrollaron métodos para la comparación
cuantitativa del consumo de medicamentos de un país a otro y de un
período a otro, basadas en las dosis diarias definidas (DDD). La DDD se
define como la dosis media de un fármaco en su uso habitual; se trata de
una unidad arbitraria, establecida por el Centro Colaborador de la OMS
para la Metodología en Estadísticas de Medicamentos. La expresión del
consumo de medicamentos en DDD/1.000 habitantes y día permite comparar
la prevalencia de uso de un medicamento o de un grupo de medicamentos de
un país a otro y de un período a otro, y no se ve influida por las
diferencias de precios ni por las diferencias de formatos o
presentaciones. La mera expresión cuantitativa del consumo en estas
unidades pone de manifiesto la existencia de amplias variabilidad
cuantitativa internacional, pero no permite evaluar la racionalidad del
mercado farmacéutico.
Por ello, en los años ochenta el ICF desarrolló un método de evaluación
cualitativa del consumo, basado en la determinación del valor intrínseco
terapéutico potencial de cada medicamento. El valor intrínseco de un
medicamento es su capacidad potencial para modificar el curso clínico de
una enfermedad, según los conocimientos existentes sobre su eficacia y
sus efectos adversos, y de manera secundaria también según su
conveniencia y coste, suponiendo que se hiciera de él un uso adecuado
(en términos de indicación, dosis, pauta de administración y
consideración de las contraindicaciones y limitaciones de uso). Por lo
tanto, la evaluación del valor intrínseco supone una evaluación general
de la potencialidad terapéutica de lo que se consume, y no presupone un
juicio sobre la racionalidad del propio consumo.
Inicialmente se establecieron cinco categorías de valor intrínseco, que
se resumen en la tabla adjunta. En los últimos 15 años la investigación
en farmacología clínica y en farmacoepidemiología ha evolucionado mucho.
En la actualidad se conocen ensayos clínicos y otros tipos de estudios
más o menos controlados para casi todos los medicamentos: el problema ya
no es tanto si existen ensayos clínicos que demuestren la eficacia de
un fármaco determinado, sino sobre todo si estos ensayos han sido
correctamente realizados, si en ellos se han examinado variables
relevantes desde un punto de vista clínico y epidemiológico, y si se
dispone de información sobre estudios comparativos entre medicamentos
alternativos para una misma indicación. Parece por lo tanto conveniente
modificar la clasificación original.
Clasificación cualitativa de los medicamentos, elaborada en los
años setenta, según su valor terapéutico potencial. (Tomada de Laporte y
cols.) 1
| Valor “elevado” |
Productos cuya eficacia no ha sido demostrada en ensayos controlados,
pero cuyo uso está justificado en indicaciones definidas debido a que
poseen efectos inmediatos y obvios (por ejemplo insulina para la
cetoacidosis diabética, vitamina B12 para la anemia perniciosa o
penilicilina en determinadas infecciones), así como productos cuya
eficacia ha sido demostrada en ensayos clínicos controlados. El término
“elevado” no está determinado por el índice terapéutico de cada producto
(es decir la relación entre su dosis terapéutica y su dosis tóxica, o
por la incidencia y gravedad potencial de sus efectos indeseables), y
sólo se basa en datos publicados de eficacia clínica. Ejemplos:
amoxicilina en cápsulas de 500mg; cloranfenicol en cápsulas de 250mg, o
ácido acetilsalicílico en comprimidos de 500mg. |
| Valor “relativo” |
Especialidades farmacéuticas que son irracionales desde un punto de
vista farmacológico y terapéutico porque, además de un principio activo
de valor potencial elevado, contienen una o más entidades químicas con
una eficacia terapéutica dudosa (vitaminas, coenzimas, etc.), cuya
adición al preparado no se sustenta en ningún dato clínico obtenido en
condiciones bien controladas. Ejemplo: diacepam + vitamina B6;
ampicilina + “mucolítico”; antiácido + enzimas pancreáticos. |
| Valor “dudoso/nulo” |
Medicamentos cuya eficacia no ha sido demostrada de manera convincente
en ensayos clínicos controlados, para los que no se han descrito efectos
indeseables graves o frecuentes. Ejemplos: coenzimas (ATP, coenzima A,
etc.), “hepatoprotectores” y “vasodilatadores” cerebrales sin reacciones
adversas relevantes, etc. |
| Valor “inaceptable” |
Especialidades farmacéuticas que, debido a su composición, presentan
una relación beneficio/riesgo claramente desfavorable en todas las
circunstancias. Ejemplos: cloranfenicol + fenotiacina + corticoide +
sulfamida; ciproheptadina + isoniacida + corticoide. |
1 Capellà D, Laporte JR. Métodos
aplicados en estudios descriptivos de utilización de medicamentos. En:
Laporte JR, Tognoni G (eds) Principios de epidemiología del medicamento,
2ª ed. Barcelona, Masson-Salvat, 1993: 90.
Para el presente estudio se ha diseñado una variante de la antigua
clasificación, en la que se consideran seis categorías de valor
intrínseco terapéutico potencial. Son las siguientes:
1. Medicamentos de eficacia demostrada y posible primera elección en situaciones comunes:
Son medicamentos de eficacia contrastada en ensayos clínicos controlados
o de manera obvia (por ejemplo, insulina, cuya eficacia en la diabetes
es tan clara que no es necesario demostrarla con un ensayo clínico), y
que además están indicados en cuadros o situaciones comunes y/o en otras
indicaciones menos comunes, pero en las que son de primera elección. Se
excluyen de este grupo los medicamentos de uso hospitalario y
especializado. Ejemplos de fármacos de este grupo serían los
analgésicos-antitérmicos (salicilatos, paracetamol y dipirona) por vía
oral, diuréticos tiacídicos y clortalidona, furosemida, digoxina,
penicilina, amoxicilina, macrólidos, antisépticos urinarios, fenitoína,
antihistamínicos H2, omeprazol y análogos, antidepresivos tricíclicos e
ISRS, etc. Algunos ejemplos que se encuentran en la "frontera" entre
este grupo y el grupo 2, pero que se propone incluir en este primer
grupo, son:
- Combinaciones racionales, como levodopa+benseracida, hidroclorotiacida+amilorida, o incluso AAS-cafeína.
- Cefalosporinas para administración oral, de uso plenamente justificado en atención primaria, como cefalexina.
- Metocarbamol, que aunque sea teóricamente de especialista, es
usado por generalistas con mucha frecuencia o así lo sugiere el hecho
de que aparezca en las listas) (discutible).
- Medicamentos, como por ejemplo la prazosina, que no son de
primera elección (en este caso en la hipertensión arterial), pero tienen
eficacia demostrada en esta indicación, que es de prevalencia elevada.
- Amoxicilina+ácido clavulánico, que aunque no sea de primera
elección en muchos casos, lo es en un número relevante de infecciones
diagnosticadas en atención primaria.
- Los cuatro AINE con amplia experiencia de uso y con un perfil
de seguridad más o menos aceptable: ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco e
indometacina.
2. Medicamentos de eficacia demostrada, pero no de primera elección, o bien con indicaciones limitadas:
Se incluyen en este grupo los medicamentos de uso hospitalario y los de
uso especializado, así como medicamentos con eficacia demostrada, aunque
o bien no son de primera elección, o bien deben estar indicados en un
número limitado de casos. Algunos ejemplos son:
- En el campo de los antibióticos, todas las cefalosporinas excepto
las de primera generación y administración por vía oral, ciprofloxacina
(las demás fluoroquinolonas utilizadas sobre todo como antisépticos
urinarios se incluyen en el grupo 1), clindamicina, lincomicina, y en
general todos los de administración parenteral. El
trimetoprim+sulfametoxazol también es incluido en este grupo 2, porque
está sólo indicado en un número muy limitado de cuadros, dado que
diversos ensayos clínicos en los que ha sido comparado con trimetoprim
solo, sugieren que ambos tienen la misma eficacia terapéutica, pero el
trimetoprim da lugar a una menor incidencia de efectos indeseados. El
cloranfenicol sistémico también se incluye en este grupo.
- Corticoides por vía sistémica (porque sus indicaciones son
limitadas) y modificadores del curso de la artritis reumatoide (sales de
oro, penicilamina, etc.).
- En el campo de los analgésicos, metamizol y otros analgésico-antitérmicos administrables por vía parenteral, o tramadol.
- En el campo de los psicofármacos, el alprazolam debería ser considerado de segunda elección (discutible).
- En el campo de la urología, finasterida.
- En el campo de la patología digestiva, el Pepto-bismol ®
debería ser considerado como de indicaciones cuantitativamente
limitadas.
- En patología respiratoria la teofilina debería ser considerada actualmente como de segunda elección.
- Los hipoglucemiantes orales se usan ampliamente, pero los
ensayos clínicos sólo han podido demostrar que permiten un mejor control
de la glucemia, pero no un mejor pronóstico en términos de
morbimortalidad entre los diabéticos no insulinodependientes.
- AINE con menor experiencia de uso, como nabumetona o meloxicam.
- Preparados multivitamínicos, porque aunque tienen eficacia
demostrada en cuadros carenciales, éstos no son muy frecuentes
(discutible).
- Bloqueadores de los canales de calcio para los que todavía quedaría alguna indicación: verapamilo y diltiacem.
- Ticlopidina (o próximamente clopidogrel), como antiagregante plaquetario de eficacia demostrada, pero de segunda elección.
- Quimioterápicos antineoplásicos y otros fármacos de uso especializado.
- Sueros de administración parenteral.
- Anestésicos y otros medicamentos de uso típicamente hospitalario.
3. Medicamentos
que, según los resultados de ensayos clínicos y estudios
farmacoepidemiológicos, tienen una relación beneficio/riesgo
desfavorable:
- Cinaricina y flunaricina (eficacia no demostrada y riesgo de parkinsonismo y de depresión).
- Bloqueadores de los canales del calcio dihidropiridinas
(eficacia no demostrada sobre variables duras y riesgo de graves efectos
indeseados).
- Algunos AINE con determinados efectos indeseados frecuentes y
más o menos específicos: ácido mefenámico (diarrea), piroxicam
(hemorragia gastrointestinal), ketoprofeno (hemorragia
gastrointestinal), sulindac (hepatotoxicidad), nimesulida
(hepatotoxicidad), ketorolaco (hemorragia gastrointestinal,
insuficiencia renal, otros efectos indeseados), diclofenaco inyectable
(indicaciones muy limitadas, uso hospitalario).
- Meprobamato (margen terapéutico estrecho, dependencia, potencial suicida)
- Fenoterol (riesgo relativamente elevado de ataque agudo grave o mortal de asma).
- Albúmina, para la que un reciente metanálisis sugiere un incremento de la mortalidad, en sus tres principales indicaciones.
4. Medicamentos
irracionales, bien porque se trata de una combinación a dosis fijas cuya
eficacia no ha sido demostrada, o porque se trata de una combinación a
dosis fija con un principio activo eficaz acompañado de uno ineficaz
pero aparentemente inofensivo (4a), o bien de formato inadecuado (4b):
- En el grupo 4a se incluyen medicamentos como la combinación de
diacepam+tiamina, paracetamol+pseudoefedrina+clorfenamina, diversos
dermatológicos (casi siempre antibiótico+corticoide o
antifúngico+antibiótico+corticoide), combinaciones de analgésicos mal
estudiadas, como por ejemplo ergotamina+cafeína+metamizol, y antiácidos
efectivos pero subóptimos en su relación beneficio/riesgo, como la Sal
de Fruta Eno o los que contienen carbonato cálcico o bicarbonato sódico.
- En el grupo 4b se incluyen presentaciones de 8 comprimidos de
claritromicina (250 mg), o un jarabe con 200 mg/100 ml de codeína (del
que habría que tomar varias cucharadas para alcanzar una dosis con
efecto antitusígeno (discutible).
5. Medicamentos
de eficacia no demostrada o suficientemente contrastada ("dudosa" en la
vieja clasificación), y/o con efectos indeseados desconocidos o mal
estudiados, o con efectos indeseados menores:
- Metilbromuro de hioscina y similares, por vía oral.
- Bromhexina y otros mucolíticos.
- Bencidamina, clonixinato de lisina.
- Vasodilatadores cerebrales.
- Vick (Vapo rub).
- Melatonina.
- Parches de estrógenos.
6. Medicamentos irracionales, con los que la relación beneficio/riesgo
es desfavorable, y por este motivo no tienen indicaciones médicas
justificadas:
- Metanfetamina.
- Combinación a dosis fijas de clormezanona+diacepam, dado que
la clormezanona ha sido recientemente retirada del mercado por razones
de seguridad (hepatotoxicidad).
- Laxantes con fenolftaleína, que ha sido recientemente retirada del mercado por posible riesgo de carcinogénesis.
- Combinaciones a dosis fijas de diversas vitaminas para
administración parenteral (discutible, pero el riesgo de reacciones
anafilácticas y de otros efectos indeseados es a cambio de un beneficio
terapéutico nulo en la mayoría de los pacientes).
- Combinaciones irracionales como por ejemplo piroxicam+meprobamato.
- Medicamentos que han sido recientemente retirados del mercado
en todo el mundo a causa de problemas de seguridad, como fentermina,
dexfenfluramina, etc., y similares (como, en este caso, fenproporex).
7. Hay un
séptimo grupo (NP, no procede), que incluye los productos que no son
medicamentos pero son de venta en farmacias y son habitualmente
incluidos en estadísticas de consumo como las producidas por IMS (por
ejemplo, leche en polvo).
Se debería decidir si Pastillas Valda, Vick Vapo-rub y otros deberían
ser incluidos en este grupo. De momento los he incluido en el grupo 5
(eficacia no demostrada). La sacarina ha sido incluida en este grupo NP
(discutible).
Limitaciones de la clasificación según valor intrínseco
- Todas las clasificaciones pretenden resumir, y el resumen de la
información comporta necesariamente una pérdida de muchos matices.
- En farmacología clínica lo que hoy es verde mañana es rojo y
viceversa, y los medicamentos incluidos un día en un grupo pueden pasar a
otro grupo debido a la publicación de novedades sobre su relación
beneficio/riesgo (ejemplo de las dihidropiridinas como la nifedipina, o
de la albúmina): esta clasificación debe ser revisada periódicamente, y
los criterios aplicados podrían variar según el objetivo de cada
estudio; no obstante, es conveniente modificarla cuanto menos mejor, con
el fin de usarla para estudios de seguimiento del consumo de
medicamentos. Las modificaciones de calificación de un medicamento
determinado son generalmente originadas por
- (1) la publicación de nuevos conocimientos sobre eficacia del medicamento en cuestión;
- (2) la publicación de nuevos conocimientos sobre sus efectos indeseados, y
- (3) la aparición de alternativas terapéuticas superiores.
- La clasificación del valor intrínseco no prejuzga las
características ni la calidad del uso (prescripción, automedicación) de
los medicamentos en cada país.
- Una proporción importante de los cuestionarios recibidos no
especificaba la composición cuantitativa y/o la vía de administración.
Dado que esta información es imprescindible para establecer el valor
intrínseco, se ha optado por la mejor clasificación posible, suponiendo
una vía de administración y un formato adecuados. En el futuro será
necesario disponer de la información completa sobre composición
cualicuantitativa y sobre formato (número de unidades por envase).
- La calificación del valor intrínseco de un mismo medicamento
puede variar de un país a otro? Por ejemplo, el salbutamol por vía oral
se incluye habitualmente en el grupo 2 (efectivo, pero no de primera
elección, puesto que, dada la disponibilidad de inhaladores, debe ser
reservado para los raros casos de contraindicación del inhalador y para
el tratamiento del ataque agudo). En Cuba, sin embargo, dado que las
dificultades económicas no permiten la adquisición de inhaladores, se
considera que el salbutamol es del grupo 1 (discutible).
- No obstante, la propia organización de una clasificación, la
comparación entre países, la identificación de "medicamentos problema"
entre los más vendidos en un país determinado, o la comparación de estos
perfiles en un mismo país en diferentes períodos de tiempo constituye
ya por sí sola un estímulo para identificar objetivos educativos y de
estudio farmacoepidemiológico.
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